En el decurs de la història, hi ha plantes que han canviat el món. Des de plantes alimentàries bàsiques, com ara cereals i llegums, o d’altres medicinals que forneixen principis actius d’interès terapèutic. En el cicle “Plantes que han canviat el món” n’hem seleccionat tres que, no per ser freqüents, tenen menor protagonisme. En primer lloc, un súper aliment: els llegums, píndoles de salut a les que l’ONU ha dedicat el 2016 com a any internacional. En segon lloc el cafè, planta estimulant utilitzada en rituals religiosos, en terapèutica i com a beguda social. Finalment, els pebres en tota la seva diversitat, usats en terapèutica i com a espècia a la cuina, font de riquesa i responsables de la descoberta d’Amèrica.

Les tres conferències es realitzaran a “L’Espai del mar”. Passeig Marítim 271-275 tres dijous dels mesos d’octubre i novembre a les 19 h. i estaran a càrrec del professor de Botànica de la Facultat de Farmàcia i Ciències de l’Alimentació de la Universitat de Barcelona Carles Benedí.

20 d’octubre

 “Plantes que han canviat el món”. 2016, any internacional dels llegums: per què?

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3 de novembre:

“Plantes que han canviat el món”. El cafè: una planta molt estimulant

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17 de novembre:

“Plantes que han canviat el món”. Els pebres: a cavall de la cuina i la farmàcia

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Municipi i ciutadania: La hisenda local – Maite Vilalta

  • En què gasten els ajuntaments?
  • D’on vénen els seus ingressos?
  • Contribueixen a millorar la vida dels ciutadans?

Dia: Divendres, 27 de novembre, 2015
Hora: 19.30 h
Lloc: Sala de l’Espai del Mar. Castelldefels

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Durant uns mesos vam tenir la sort de comptar amb un col·laborador excepcional dins la Junta de l’Associació: El Rafel Illa. Entre moltes altres excel·lents contribucions, el Rafel va idear i impulsar les trobades d’avis de les tres residències que tenim a la platja: L’Oreneta, El Sol i Les Gavines. L’objectiu era crear un espai on els avis de les tres residències es poguessin trobar, conèixer-se i ampliar i enriquir la seva vida social, en un moment de les seves vides en què la possibilitat de tenir relacions personals es troba molt reduïda. El Rafel estava convençut que una Associació de Veïns ha de tenir com a finalitat constant construir un barri viu on les persones s’hi sentin potenciades i tinguin recursos per desenvolupar-se social i culturalment.

Les primeres trobades d’avis de les residències l’Oreneta, El Sol i Les Gavines es van realitzar al restaurant La Orilla, el setembre i l’octubre del 2015. Des d’aleshores, es vénen duent a terme a l’Espai del Mar, on els avis, a més de trobar-se i relacionar-se, gaudeixen fent activitats.

 Fotogaria primeres trobades d’avis

Ha sido realmente difícil para el jurado ponerse de acuerdo y dictar su veredicto.
Le agradecemos muchísimo su colaboración.
Finalmente después de debatir los ganadores han resultado ser:

Primer premio para MARC PONS GABARRÓ
por su obra: EL RELATO QUE BORGES ESCRIBIÓ COMO ENSAYO Y VICEVERSA

Segundo premio para JOAQUIM BLASCO JULIA DE CAPMANY
por su obra: BUSCANDO LA PERFECCION

Tercer premio para DAVID CRESPO LÓPEZ
por su obra: SOLA

Los componentes de Jurado han sido:
Marta Granel Dalmau – Directora de la Biblioteca Central
Pere Ramón Aguiló García – Profesor de Lengua y Literatura Castellana / Instituto Josep Lluis Sert,
Juan José Gago González – Profesor de Lengua y Litaratura Castellana / Instituto Mediterrània,
Josep Carles Vila i Granero – Profesor de Lengua y Literatura Catalana / Instituto Mediterrània,
y Rosa María Bravo – Periodista de El Punt Avui

El relato que Borges escribió como ensayo y viceversa

El autor de este texto llega a su domicilio, que no presenta orden de desahucio, y se dispone a releer las bases del concurso literario que su localidad, Castelldefels, ha publicado. No solo hay que felicitarse por la iniciativa de la AVV El baixador, hay que aplaudirla con solemnidad. Y no por la importante motivación crematística, matiza en sus pensamientos el autor, sino por la necesidad, cree, de esta clase de concursos. Todos los pueblos deberían tener el suyo, como todos los pueblos tienen su fiesta mayor.1

Verán que cuesta seguir con esto si nos interrumpen impertinentemente. Les decía que el autor se ha terminado de leer las bases y está tratando de decidir qué tipo de microrelato mandar a concurso y qué lengua aplicar al mismo. El problema de nuestro autor es que su lengua materna es el catalán y su lengua literaria (y la de otras actividades que no vienen al caso por si hay menores leyendo) es el castellano. Digo castellano porque luego termina valorándose la literatura latinoamericana (así, ala, a botepronto) como algo diferente a la literatura castellana. Como si no fuera tan ajeno Vargas Llosa de Nicanor Parra como lo está de Umbral. Los une la lengua, los diferencia los matices socioculturales y lingüísticos que cada particularidad produce, como quien lee a Espronceda tras repasar a Lorca. Pero todas estas problemáticas proceden del boom iberoamericano y son cosas que escapan al tema que nos ocupa: la decisión sobre el relato que debe escribir nuestro autor.2

El autor solo quiere recordarle a su nota al pie (sabe que le jode que le llamen así) que el mismo Foster Wallace acabó aburrido de tal recurso hipertextual por la artificialidad que lo acompaña. Una cosa es romper con Balzac y la otra volvernos máquinas cerebrales insensibles. Por tanto, únicamente pretende mostrar que escribir un relato mezclando géneros en una sola frase no es imposible. Vayan dos modelos, uno metaficcional y otro habitual, a modo de botón muestrario. Empecemos por el último.

a) En la playa de Castelldefels se encontraron los restos del vestido de la única desaparecida [suspense] de la abducción colectiva [ciencia ficción] sucedida en el castillo [gótico] mientras dos enamorados se besaban absortos [romántico] esperando el tren que los llevara a su destino [existencialista].

b) Incorporen que este escrito es una copia de un escrito que era la transcripción de una grabación encontrada, cámbiese la desaparecida por Borges y el cuento no solo se transforma en metanarrativo sino que gana en realismo mágico y terror, especialmente si cambiamos abducción por vampirismo. Aquí perdemos cienciaficcionalidad pero añádasele un giro manierista deusexmachinesco al final que haga suponer que todo es un sueño del programa de ordenador del que formamos parte y se volverá a recuperar la inversión perdida. Que el ritmo no pare, cash flow, el espectáculo debe continuar.

Tras este par de tomahawks o crochets de derecha que no pretendían desilusionar a nadie, simplemente atizar al notitas, el autor vuelve a su problemática de escoger lengua y género. Quiere que entendamos que no es un problema baladí y menos siendo del Baix. No sé vosotros, y menos los de otras zonas catalanas, pero el Baix es una explosión de voces y matices lingüísticos: crecimos viendo Bola de Drac en catalán y Oliver y Benji en castellano, metiendo golacos o fotent calbots.3 Es por esto que el autor cree que lo mejor será redactar varios relatos, algunos con estilo definido y género clásico, y otros con la mezcla de los mismos. Sobre los idiomas, quizá se permita el lujo de mandar un texto donde haya varias voces y lenguas cruzadas. Porque al fin, lo que parece poco realista lo es más. ¿O es que alguien va por la calle seleccionando idiomas? ¿Alguien vive su vida de forma lineal sin interrupciones, sin watsaps cortarollos, sin publis jodepelis o sin atascos mortificantes? Si la-verdad-del-ser-está-en-la-apertura-de-la-nada-de-la-angustía-del-aburrimiento por qué la literatura debe olvidarse de ello. Por qué no reflejar las mil voces que tenemos dentro, por qué no mostrar los vaivenes de las dudas, por qué no recordar que cada elección es eliminación y sensación de haber errado, por qué esos finales felices que no engañan a nadie. Si hasta las nuevas series americanas me dan la razón, mezclando humor negro con drama, Shakespeare con Big Mac. Alguien ha intentado comparar Los problemas crecen o El príncipe de Bel Air con Los Soprano o The Wire? Es de risa.

Un par de apuntes que el autor no quiere que dejen de aparecer en sus relatos: hacer un homenaje a la sonrisa de las bibliotecarias de su pueblo que a pesar de recortes y precariedad siempre la tienen. Mandar a la vez un abrazo al funcionariado humano (médicos, bomberos, maestros, etc.) que en estos tiempos de falta de comunidad han demostrado, y demuestran, que no todo está perdido.

[Pd: para mi querido Súper-Narri, ¿si te crees tan valiente como para salir a la palestra a matizar todo lo que hago por qué no decides finalmente vivir tu propia vida (ah no, que no tienes cuerpo, solo eres una invención) o escribir tus propios relatos en vez de protestar continuamente escondido en tus notitas al pie? Cagón.]


1 La Autoconciencia Narrativa Absoluta (no confundir con el Súper-yo freudiano aunque somos primos) no solo arguye que el inicio de este texto es pomposo, abrazafarolas y susurra tímpanos sino que le discute al autor no haber entendido nada sobre las bases del concurso. Éste, a parte de instarte a que te decidas por un idioma, no vacila a la hora de determinar la clara voluntad taxonómica de separar en géneros clásicos los relatos. Por tanto, esta introducción metaficcional y pedante, además de excederse en peloteo lame traserillos no encaja con las clasificaciones habituales.
2 La Autoconciencia Narrativa (a partir de ahora Auti o Super-Narri para los amigos) intuye que debe disculparse ante el lector por su no presentación anterior. Primero debemos tener presente que la decisión de incorporarse como nota al pie ha sido a modo de temple al impulso kafkiano del autor aunque no puede dejar de recordar lo manido que está este recurso desde que Foster Wallace lo llevó al paroxismo en su infinita broma. Además, no solo cree que escribir en primera instancia embotaría el texto sino que intuye que muchos de los lectores terminarán por leer una de las dos partes por separado y no este enfrentamiento neurótico entre voces narrativas.
3 Para finalizar, despedirme de los lectores, a quienes compadezco y aprecio si han llegado hasta aquí. Como pueden intuir, no pinta que vaya a haber historia alguna. El máximo son dos páginas y miren por dónde va con todas sus pamplinadas. A quien quiere engañar, la rata nerd de biblioteca. No interesan a nadie tus guiños gafapasteros. La gente quiere historias lineales, suspense, resolución y no imposturas que parecen ensayos de Zizek más que literatura. Ruego, de nuevo, disculpen las molestias y pido perdón en su nombre más por vergüenza ajena que por simpatía. Por cierto, estoy seguro de que intentará redactar algunos relatos tradicionales porque en el fondo es un cobarde. Le gustaría estar en la pomada de la vanguardia artística, pero sabemos que manda cartas con seudónimo en el apartado de opinión de La Vanguardia.

Buscando la perfección

Los 300 metros que separaban el restaurante donde habían cenado y la playa se le estaban haciendo interminables, por lo que tras dibujar una sonrisa pícara hizo una pequeña carrera, coqueta, sabía que un aire infantil en las mujeres tenía su punto, pero sin exagerar, tampoco quería parecer ridícula a sus 34 años. Y es que Marta era asi, equilibrada, fruto de un análisis detallado de lo que debía ser en cada momento y un comportamiento calculado. Más que conocerse a sí misma, Marta se había autoconstruido, hasta el más mínimo detalle.

Y es por ello que empezaba a ponerle nerviosa el hecho de no tener pareja estable, en sus planes había conseguido  con creces el éxito profesional: título de directora en la tarjeta, buen sueldo, seguro médico y plaza de parking en la planta -2 de su multinacional, permitiéndose mirar con suficiencia en el ascensor a los de la -3 y -4  lo que le proporcionaba una inmensa satisfacción cada mañana. Satisfacción que le duraba entre 5 y 7 segundos…el tiempo que tardaban en chirriar las puertas y anunciar la entrada de los privilegiados de la -1.

El mismo empeño y dedicación que había puesto en su carrera profesional lo había utilizado también para conseguir una pareja adecuada para ella. Quedaban excluidos su grupo de amigos de la universidad, no porque de origen no fueran buenos, pero las jornadas de 14 horas que había dedicado a la empresa (la planta -2 del parking había tenido su precio)  no le habían permitido compartir demasiado tiempo con ellos, lo que habían aprovechado otras mujeres del grupo para quedarse con los mejores y dejar solo disponible una variopinta colección de inmaduros, freaks y alérgicos al compromiso.

Así que, con la misma determinación con la que presentaba los planes de negocio de su unidad, hizo un estudio de las mejores páginas web para conseguir pareja y se entregó en cuerpo y alma al mercadeo sentimental por internet. Se creó un perfil atractivo, mezcla de mujer dulce pero sensual, madura pero divertida y en poco tiempo le llovieron las proposiciones. Ahí es donde empezó el trabajo difícil, todos los del torso desnudo…eliminados por presuntuosos y excesivamente físicos, ¿fotos de animales? Fuera! Por sensibleros, ¿niños? Imposible, todavía no sabía si quería hijos ella como para cargar con los de otra.  Y luego el ritual de los primeros mensajes, de simular que uno se da a conocer cuando de hecho se está vendiendo, el primer tanteo, la primera propuesta de cita…

El recuerdo de todas esas noches perdidas delante del ordenador le provoco un desagradable escalofrío que mitigo apretando la mano de ¿Victor? ¿Hector? Daba igual, el tacto y el calor la reconfortaba igual. Ya en la playa  se sacaron los zapatos y lo llevo hasta un punto donde estuviera lo suficientemente cerca del chiringuito para sentirse segura pero debidamente lejos para tener intimidad. Llegaba el momento decisivo. La cena en la terraza del Paseo había ido muy bien.  Marta estaba convencida que el modo en que un hombre comía era un claro reflejo de sus aptitudes sexuales; demasiados remilgos y modales implicaban seguro un sexo aséptico y previsible, mientras que un exceso de gula significaba unos modos demasiado salvajes y vulgares para ella. Como en todo, la clave estaba en el equilibrio.

De hecho solo dos chicos en los últimos 4 meses habían llegado a la playa con ella, pero ninguno de los dos había pasado la prueba final. Los llevaba siempre al mismo punto y una vez allí permanecía muda  esperando ver si eran capaces de disfrutar de su playa igual que lo hacia ella. El primero rompió el silencio para presumir de sus viajes “que si uno no sabía lo que era una playa de verdad hasta que no iba a las Maldivas, que si como la arena del desierto del Namib no había nada…” ,el segundo rompió la magia tratando de ponerse poético romántico en la situación “…que si la playa de noche le hacía sentirse infinitamente pequeño, que si el rumor de las olas…que si…” Ninguno había comprendido que lo que  realmente quería ella era disfrutar del silencio unos minutos,notando la compañía de otro sin necesidad de hablar.

Pero no, no lo entendían…. Por lo que sin decir nada, se había levantado, lánguida, y se había alejado caminando sin mirar atrás.  En el fondo le gustaba ese momento…se veía a si misma desde arriba como si estuviera en una película…con ese aire de heroína incomprendida que tanto le gustaba para si misma. Y es que ella necesitaba más. Merecía a su héroe.

Pero en las últimas semanas había empezado a temer quedarse sola. De que servía triunfar en otros aspectos de la vida sino tenia a alguien a su lado. Una persona que la admirara, un espejo sobre el que ver reflejado y aumentado su propio éxito. Asique no pudo evitar emocionarse al comprobar que ¿hector? ¿victor? se había estirado a su lado y sin decir nada se había limitado a mirar hacia la oscuridad mientras jugaba con la arena entre sus manos. No podía creerlo!! Finalmente  alguien para ella!! Fue tanta la sensación de alivio que no  pudo evitar una tiernas lágrimas de felicidad… haberlo encontrado después de tanto tiempo …  saber que no habría mas pruebas, mas noches ante el ordenador, que no estaba ya sola.

Hector se levantó…le dio la espalda y empezó a alejarse de ella sin decir nada. Le gustaba verse a si mismo desde lejos como si estuviera en una película, con ese aire de héroe incomprendido que tanto le gustaba a si mismo. ¿Marta? ¿Maria? Había empezado como una cita prometedora, la cena, el momento de silencio en la playa, pero… ¿lagrimas? Por favor!! No para él. Es cierto que  empezaba a temer a la soledad pero tenía fe que con la chica del próximo sábado……

Sola

Desde que pasó, hace ya casi un año, me gusta caminar sola por la playa, sobre todo durante los meses en los que el viejo y achacoso invierno se aparta ante el brioso y juvenil embiste de la primavera que, aunque algo tímida todavía, parece decidida a quedarse definitivamente. Es una época ideal porque, sin hacer todavía calor; hay más horas de sol, la temperatura del agua no es muy fría y se puede pasear por la orilla sabiendo que, si no imposible, es muy difícil coincidir con alguien: saberme inobservada es, sin estar segura de ello, una sensación no muy distinta a la que deben de experimentar aquellos que se marchan sin darse cuenta, lo que lejos de angustiarme me parece la mejor manera de hacerlo. De hecho, en algunas ocasiones, durante los raros momentos en los que, como ahora, consigo encontrar la soledad, me pregunto si no habré yo también abandonado mi cuerpo sin ser consciente de ello. De cualquier forma, únicamente estando conmigo misma es cuando puedo ser realmente yo, ser dueña de mis juicios, de mis sensaciones; porque al no ser determinados por ninguna presencia u opinión son, por así decir, vírgenes, nuevos y genuinos; como un día que empieza y en el que nos parece que podemos volver a empezar de nuevo sin importar lo mal que lo hayamos pasado o cuantos errores hallamos cometido.

Sé que lo hacen de buena fe, me refiero a que sé que la gente, sobre todo Luís, actúan con la sana intención de ayudarme, pero hay momentos en que su compañía, especialmente la de él, se me hace tan dolorosamente contundente, tan molesta… Pero tengo que ser paciente, comprenderle y sobre todo hacerle entender que únicamente necesito más tiempo, más momentos para mí sola, para reflexionar, para encontrarme, algo que antes, curiosamente, no me era perentorio, acaso porque desde que pasó, he podido darme cuenta del poco caso que me hacía, de lo poco que me escuchaba y del tiempo y energía malgastados tratando de anteponer las necesidades de los otros a las mías, de querer gustar siempre a todo el mundo. O puede que, en fin, me haya vuelto egoísta, huraña, una cincuentona amargada… Ni lo sé ni me importa, ya pocas cosas me importan de verdad.

Aunque recorro siempre el mismo camino, desde el apeadero al espigón, las sensaciones que experimento nunca son iguales, ahora la vida varía a cada momento, a cada segundo, a cada paso que doy. Ya nada de lo que está fuera de mi cuerpo altera verdaderamente mi ánimo. Sinceramente creo que he logrado darle a la imaginación el estatus que se merece, y así, aunque sé que estoy en casa, aquí en Castelldefels, no me cuesta creer que me encuentro en un país muy lejano en el que nadie me conoce y a quien nadie conozco. ¡Ah, esto me gusta! El agua está hoy más fría que ayer, basta que me adentre un poquito para notar cómo la sangre se coagula en mis venas formando pequeños y estriados cristalitos que me producen un delicioso entumecimiento. ¡Apenas puedo moverme! ¡Es agradable sentir que, a pesar de todo, aún tengo un cuerpo!

No muy lejos, siguiendo el lento recorrido de Laura a lo largo de la costa, Luís, su marido, la sigue a través del paseo marítimo. Ella, piensa él, se enfadaría si supiera lo atento que está a cada uno de sus movimientos, el cuidado con el que mide -como el padre que enseña a montar a su hija en bicicleta- cada uno de sus titubeantes pasos.
Y es que a pesar de saber cuán férrea es su voluntad, sus ganas de vivir, no consigue olvidar que era él quien conducía esa noche, que es a él a quien su esposa debe el que ahora sea ciega y no sea capaz de ver el mundo más que con la ayuda de unos recuerdos que, inevitablemente, irán siendo llevados por la corriente del olvido.